Mariel, secreto de la naturaleza
¿Qué haces parada espiando el horizonte?
Te aferras a tus minutos como quien se aferra a la virginidad creyendo en el verdadero amor, Mariel, ¿acaso crees que se aproxima tu hora?, después de tanta tristeza diluida en tus manos, ¿acaso crees que es suficiente Mariel?
La mirada se te congela y desdibujas esperanzas juveniles que se fueron tejiendo a lo largo d veinte años de una simpleza de vida, tus pies aun añoran sentir el aire de tus cinco años, ¿aun lo recuerdas, Mariel? Esas alucinaciones de dragones y caballos alados que se desvanecían en el cielo nublado de tu ignorancia, tenía como capa protectora la piel arrugada y silenciosa de tu historia. Aquella sensación de libertad, de ser como la hierba, ser como la mariposa que jamás pudiste atrapar, esas carreras que te dominaban al lado de Isabel y sobre todo la luz de la tormenta que aun sin ver ya la sentías, aun sin saber que era, ya la tenias marcada en tu espalda. Los años se alargaron y tus pies jamás cambiaron Mariel, poco a poco el deseo te domino y empezabas a olvidar sin siquiera comprender lo que era la familia, la capa protectora aun estaba ¿que mas daba? Eras libre en tu mundo de cristal.
Lanzas un suspiro al viento y recuerdas como acabo aquello, ¿ quien se iba a imaginar que la metamorfosis sería tan dura?, sabías que Isabel se desvanecía, sabias también que la capa se quebraría, pero ¿Cómo imaginar que el dolor seria tanto?, ya te habían dicho que ser mujer duele, pero tú también lo has visto Mariel, viste la sonrisas en las caras de tus amigas con la primera señal del chorro infantil que corría por sus piernas, también contemplaste lo que era un beso simple, pero ¿lo sentiste tu también Mariel? Isabel aun estaba ¿la recuerdas? Te valía un bledo las actualizaciones de la extinción de la bobería de la feminidad, tú te conservabas intacta sin importar lo demás y aun sentías el viento en tus tobillos desde el frio pupitre de tus obligaciones. Todo era bello, todo era simple, fácil, leve… pero ¿quién lo hubiera imaginado? De repente Isabel se desvaneció y junto con ella el silencio de tu protección. Ni ella ni el estaban ahí y el aire de tus pies se perdió, la nada invadió tu pequeño reino de fantasía y sentiste el frio de la realidad, aquella que dicen que te convierten en la mujer ideal, y ¿Dónde estaban tus sueños? ¿Qué paso con la esperanza de las futuras horas en que parpadearías y verías lo verde de tu situación? Ya no estaba y esa es la realidad, por primera vez sentiste lo que es endurar el corazón.
Tanto dolor y solo en quince años, será así la realidad, ¿será acaso esto la vida? Te tocas el vientre, como si en el habitara algún motivo para ser fuerte, Mariel ¿podrá acaso una muñeca saciar tu deseo de materializar lo que queda de tu alma?, la respuesta inunda tus ojos de recuerdos y una bolsa baila delante de ti. La contaminación del mundo, el maltrato humano, la violación de la mujer, ya quisieras tu ser violada, sentir el calor de un deseo enfermo que se escurre en tu piel y te lastima la esperanza,- por lo menos así me sentiría real- te dices a ti misma pero ni eso tu amigo te lo concibe y la pachamama te da la espalda cada vez que se lo pides, suspiras, qué más da que el mundo se muera, qué más da que los humanos sufran, si a eso se le puede llamar sufrir, ¿acaso ellos han sentido las raspaduras que provoca el retroceso del sol?, sabes que no, déjala volar Mariel que alguien más se asfixie con su presencia que tu ya ni la sientes de tanto idealizarla.
Veinte años son veinte años Mariel, después de tan brutal transformación estabas lista para la prostitución, lista para que en ti dibujen lo que todo el mundo quisiera, faldas cortas, blusas ajustadas, cortes de pelo, cinturas diminutas, pero aun así no encajaste, no porque no te aceptaron sino que, tú misma no te aceptaste. Entre recuerdos de tu fantasía y la búsqueda de encantos de la ciudad nació ella y la llamaste: Lia, tu compañera, Lia tu amiga, Lia tu cómplice, Lia tu amante, por siempre Lia, con ella dejaste de lado al puente de tu destino y seguiste adelante planeando los mapas de tu camino por el continente, soñando con el amor, reconstruyendo tu fantasía alrededor del lugar en donde vivías, desde las gradas que conducían a la terraza de tu soledad.
Era bello verdad Mariel?, el dolor de aquel silencio que te mantuvo casi se había erradicado pero su huella no, aun así fantasía había vuelto y con ella vino Lia tan bella, tan viva, tan anónima a ti; pero en tu vida nada dura y todo muere antes de expandirse para sanar tus quiebres, y llega el amor, y todo se transforma, la magia te envuelve y solo te vasto verlo a los ojos para saberlo, ya no fue necesario aferrarte a los restos de lo que nunca existió, el estaba y era suficiente.
Una lagrima resbala por tu mejilla, aun la herida está fresca, aun la esperanza está viva. Desde el primer beso hasta cuando te tomo de la mano y corrió a tu lado todo daba señales de que era él, ese viento en tus pies, la magia del cielo nublado, la fantasía de una niña de cinco años, la capa silenciosa que te alejaba del tiempo y te hacía eterna, eso era él , eso y más. Lia se desvaneció en el tiempo. ¿Recuerdas el misterio de sus ojos? Aquel secreto que años después definiste en estos versos:
La mirada entristecida
Con una pisca de vida
Ensimismado, solitario, profundo,
Eres lo que la naturaleza calla
Mientras lees a tolkien
Te observo, ¿tanto amor puede existir Leonardo?
Y, ¿Qué hago con él? Dímelo.
“Lo que la naturaleza calla” así lo definiste, así lo amaste, un amor callado como tu inocencia y tu metamorfosis, como el pequeño mundo de tu ausencia, como Isabel y Lia. Él lo era todo y era nada a la vez, una contradicción eterna que te llego al corazón endurecido.
Un año de cambios un año en que el camino te había jugado una mala pasada pero nada importaba él era tu mundo, todos los sabían pero ¿acaso dios lo sabía? Y ¿Qué era aquello que tanto callaba cuando buscaba tu mirada para perderse en ella así como tú también lo hacías?, una excitación extraña, triste invade tus piernas y dejas escapar un gemido melancólico ¿acaso no lo sabías? si así es Mariel, fuiste suya en su mirada, te amo hasta los huesos en cada pestañeo, te entrego todo en unos segundo de eternidad cuando sostenían la mirada pasó segundos explorando casa rincón de tu alma y para ti él fue una fuente de pureza, una pausa para tu alma, en sus ojos podías volar con los pies en la tierra, descifrabas los símbolos de las marcas que llevas en la frente, -¿lista para escapar?- te decía, y como olvidar su entusiasmo frente el fruto de la ficción, un año hermoso en verdad y el siguiente fue así también y creíste que el próximo también lo sería pero dios te sorprendió otra vez y él se fue, ni un adiós, ni un beso, ni una ola de honestidad, se durmió en sus conjeturas y s e perdió en la memoria de esta ciudad en que habitas y nadie te dijo nada, nada, te quedaste parada frente al fin de su destino inmóvil y su nombre se quedo marcado con letras de sal en tu corazón , un dulce dolor, un breve esplendor así fue el final, ahora ¿me crees Mariel? El ya no está y esa es toda la verdad. Yo ya lo acepte y el también pero ¿y tú? te arañas los brazos para contener las lagrimas, mi pobre Mariel ¿quién mas podrá comprender tu dolor, quien más que tú misma? – eres lo que la naturaleza calla- repites en el viento ahora te das cuenta que él era eso y que tu buscabas eso, lo sentías en tus tobillos, lo sentías en tus sueños crudos de recorrer el mundo, esa sensación de estar en paz, de poder tocar el cielo y no saber si es agua o es la nada, todo, todo eso era su alma.
Mariel, la vida derrumbo tu alma, y el cielo siente tu pena, míralo llorar, no estás sola mi envejecida Mariel, deja de enviarle estrellas con lo que no fuiste capaz de decirle en vida, toma mi mano y abandona todo, que en este mundo no hay nada ya para ti Mariel,
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