lunes, 24 de octubre de 2011

un encuentro con tigo

en un rincon de la noche
te descubro al calor de esta soledad
siento tu amor pausado
me amas ... me lo dijiste
te amo... ya te lo dije
en vano estan las palabras que hoy
nos describen
que lentamente se deslizan por nuestras manos
y se materializan en nuestros cuerpos

hoy en el rincon del mundo...
el tiempo recupera su espacio
y tus besos se tornan agresivos
me succionas lo que la vida te nego asta ahora
y yo te arranco lo que me debias todo este tiempo
hoy al borde de la oscuridad total
la muerte y la vida danzan alrededor de nuestros movimientos
y el demonio se deleita con nuestra morbosidad

pero todo pierde sentido
te tengo y ya puedo morir tranquila
y aunque liberas toda tu hombria reprimida en mi
y es el dolor de mi pureza la que pide mas
te amo y me amas
mi sol eterno y congelado
que sea esta noche,
esta luna, este frio, tus ojos
los que graben en mi piel
tu nombre y el mio...

lo que la naturaleza calla

Mariel, secreto de la naturaleza
                                                ¿Qué haces parada espiando el horizonte?
Te aferras a tus minutos como quien se aferra a la virginidad creyendo en el verdadero amor, Mariel, ¿acaso crees que se aproxima tu hora?, después de tanta tristeza diluida en tus manos, ¿acaso crees que es suficiente Mariel?
La mirada se te congela y desdibujas esperanzas juveniles que se fueron tejiendo a lo largo d veinte años de una simpleza de vida, tus pies aun añoran sentir el aire de tus cinco años, ¿aun lo recuerdas, Mariel? Esas alucinaciones de dragones y caballos alados que se desvanecían en el cielo nublado de tu ignorancia, tenía como capa protectora la piel arrugada y silenciosa de tu historia. Aquella sensación de libertad, de ser como la hierba, ser como la mariposa que jamás pudiste atrapar, esas carreras que te dominaban al lado de Isabel y sobre todo la luz de la tormenta que aun sin ver ya la sentías, aun sin saber que era, ya la tenias marcada en tu espalda. Los años se alargaron y tus pies jamás cambiaron Mariel, poco a poco el deseo te domino y empezabas a olvidar sin siquiera comprender lo que era la familia, la capa protectora aun estaba ¿que mas daba? Eras libre en tu mundo de cristal.
Lanzas un suspiro al viento y recuerdas como acabo aquello, ¿ quien se iba a imaginar que la metamorfosis sería tan dura?, sabías que Isabel se desvanecía, sabias también que la capa se quebraría, pero ¿Cómo imaginar que el dolor seria tanto?, ya te habían dicho que ser mujer duele, pero tú también lo has visto Mariel, viste la sonrisas en las caras de tus amigas con la primera señal del chorro infantil que corría por sus piernas, también contemplaste lo que era un beso simple, pero ¿lo sentiste tu también Mariel? Isabel aun estaba ¿la recuerdas?  Te valía un bledo las actualizaciones de la extinción de la bobería de la feminidad, tú te conservabas intacta sin importar lo demás y aun sentías el viento en tus tobillos desde el frio pupitre de tus obligaciones. Todo era bello, todo era simple, fácil, leve… pero ¿quién lo hubiera imaginado? De repente Isabel se desvaneció y junto con ella el silencio de tu protección. Ni ella ni el estaban ahí y el aire de tus pies se perdió, la nada invadió tu pequeño reino de fantasía y sentiste el frio de la realidad, aquella que dicen que te convierten en la mujer ideal, y ¿Dónde estaban tus sueños? ¿Qué paso con la esperanza de las futuras horas en que parpadearías y verías lo verde de tu situación? Ya no estaba y esa es la realidad, por primera vez sentiste lo que es endurar el corazón.
Tanto dolor y solo en quince años, será así la realidad, ¿será acaso esto la vida? Te tocas el vientre, como si en el habitara algún motivo para ser fuerte, Mariel ¿podrá acaso una muñeca saciar tu deseo de materializar lo que queda de tu alma?, la respuesta inunda tus ojos de recuerdos y una bolsa baila delante de ti. La contaminación del mundo, el maltrato humano, la violación de la mujer, ya quisieras tu ser violada, sentir el calor de un deseo enfermo que se escurre en tu piel y te lastima la esperanza,- por lo menos así me sentiría real- te dices a ti misma pero ni eso tu amigo te lo concibe y la pachamama te da la espalda cada vez que se lo pides, suspiras, qué más da que el mundo se muera, qué más da que los humanos sufran, si a eso se le puede llamar sufrir, ¿acaso ellos han sentido las raspaduras que provoca el retroceso del sol?, sabes que no, déjala volar Mariel que alguien más se asfixie con su presencia que tu ya ni la sientes de tanto idealizarla.
Veinte años son veinte años Mariel, después de tan brutal transformación estabas lista para la prostitución, lista para que en ti dibujen lo que todo el mundo quisiera, faldas cortas, blusas ajustadas, cortes de pelo, cinturas diminutas, pero aun así no encajaste, no porque no te aceptaron sino que, tú misma no te aceptaste. Entre recuerdos de tu fantasía y la búsqueda de encantos de la ciudad nació ella y la llamaste: Lia, tu compañera, Lia tu amiga, Lia tu cómplice, Lia tu amante, por siempre Lia, con ella dejaste de lado al puente de tu destino y seguiste adelante planeando los mapas de tu camino por el continente, soñando con el amor, reconstruyendo tu fantasía alrededor del lugar en donde vivías, desde las gradas que conducían a la terraza de tu soledad.
Era bello verdad Mariel?, el dolor de aquel silencio que te mantuvo casi se había erradicado pero su huella no, aun así fantasía había vuelto y con ella vino Lia tan bella, tan viva, tan anónima a ti; pero en tu vida nada dura y todo muere antes de expandirse para sanar tus quiebres, y llega el amor, y todo se transforma, la magia te envuelve y solo te vasto verlo a los ojos para saberlo, ya no fue necesario aferrarte a los restos de lo que nunca existió, el estaba y era suficiente.
Una lagrima resbala por  tu mejilla, aun la herida está fresca, aun la esperanza está viva. Desde el primer beso hasta cuando te tomo de la mano y corrió a tu lado todo daba señales de que era él, ese viento en tus pies, la magia del cielo nublado, la fantasía de una niña de cinco años, la capa silenciosa que te alejaba del tiempo y te hacía eterna, eso era él , eso y más. Lia se desvaneció en el tiempo. ¿Recuerdas el misterio de sus ojos? Aquel secreto que años después definiste en estos versos:
La mirada entristecida
Con una pisca de vida
Ensimismado, solitario, profundo,
Eres lo que la naturaleza calla
Mientras lees a tolkien
Te observo, ¿tanto amor puede existir Leonardo?
Y, ¿Qué hago con él? Dímelo.

“Lo que la naturaleza calla” así lo definiste, así lo amaste, un amor callado como tu inocencia y tu metamorfosis, como el pequeño mundo de tu ausencia, como Isabel y Lia. Él lo era todo y era nada a la vez, una contradicción eterna que te llego al corazón endurecido.
Un año de cambios un año en que  el camino te había jugado una mala pasada pero nada importaba él era tu mundo, todos los sabían pero ¿acaso dios lo sabía? Y ¿Qué era aquello que tanto callaba cuando buscaba tu mirada para perderse en ella  así como tú también lo hacías?, una excitación extraña, triste invade tus piernas y dejas escapar un gemido melancólico ¿acaso no lo sabías? si así es Mariel, fuiste suya en su mirada, te amo hasta los huesos en cada pestañeo, te entrego todo en unos segundo de eternidad cuando sostenían la mirada pasó segundos explorando casa rincón de tu alma y para ti él fue una fuente de pureza, una pausa para tu alma, en sus ojos podías volar con los pies en la tierra, descifrabas los símbolos de las marcas que llevas en la frente, -¿lista para escapar?- te decía, y como olvidar su entusiasmo frente el fruto de la ficción, un año hermoso en verdad y el siguiente fue así también y creíste que el próximo también lo sería pero dios te sorprendió otra vez y él se fue, ni un adiós, ni un beso, ni una ola de honestidad, se durmió en sus conjeturas y s e perdió en la memoria de esta ciudad en que habitas  y nadie te dijo nada, nada, te quedaste parada frente al fin de su destino inmóvil y su nombre se quedo marcado con letras de sal en tu corazón , un dulce dolor, un breve esplendor así fue el final, ahora ¿me crees Mariel? El ya no está y esa es toda la verdad. Yo ya lo acepte y el también pero ¿y tú? te arañas los brazos para contener las lagrimas, mi pobre Mariel ¿quién mas podrá comprender tu dolor, quien más que tú misma? – eres lo que la naturaleza calla- repites en el viento ahora te das cuenta que él era eso y que tu buscabas eso, lo sentías en tus tobillos, lo sentías en tus sueños crudos de recorrer el mundo, esa sensación de estar en paz, de poder tocar el cielo y no saber si es agua o es la nada, todo, todo eso era su alma.
Mariel, la vida derrumbo tu alma, y el cielo siente tu pena, míralo llorar, no estás sola mi envejecida Mariel, deja de enviarle estrellas con lo que no fuiste capaz de decirle en vida, toma mi mano y abandona todo, que en este mundo no hay nada ya para ti Mariel,

ocaso


El ocaso del presente te baña
Mi querida Lucy
Tu mirada entristecida
Se cobra lentamente la esperanza de tu ayer

Entre los segundos contados
Le robas un beso a la nada
Y es el sol de tus sueños
Que te acompaña en silencio

Sol imaginario y congelado
Ocupa tu pecho con sañas bien intencionadas
¿Qué tiempos distorsionados te quedan mi querida Lucy?
Pero como quien dice
Al mal tiempo mala cara..
Y cuál es tu cara Lucy?
Ya no hay esperanza en el cielo, ni en el infierno
Solo nos queda vagar en el laberinto de las conjeturas sociales
Solo nos queda imaginar un futuro menos gris
Y, ahora te veo
Tu pena es la mía,
Mi alma es tuya,
¿en qué lugar del mundo perdimos los ojos?
Miramos, sin mirar
Amamos, sin amar
Cuanta hipocresía puede haber en lo que se pone es el corazón?
Mi querida Lucy
Aún te quedan unos segundos de vida
Y a mí un último verso

tiempo N 3


Tu amigo despiadado se posa en mi cabeza
Y el día se torna predecible
¿Qué diferencia puede crear tu ausencia?
Solo puedo decir cuan patética me he vuelto
Ya ni el alma de tu madre
Me atraviesa la conciencia
Ya ni me detengo a observar
Aquel secreto que jamás te dije
Y que aun la conservo,
En el rincón de mi cuarto
Entre muñecas de porcelana y condones usados

Sueños rotos, verdades obscenas
Cuellos quebrados
Las repercusiones son grandes, Leonardo
Aquellas causas que me llevaron a buscarte
Hoy ya no me complacen
Y tu no estas
Y ya no me importa.

tiempo N2

En el rincón de tu nombre
Leonardo, la duda me asalta
¿De verdad aún tu alma me puede oír?
Hoy, amado Leonardo
Me rodeas con tus brazos,
Entre lamentos te alimentas de mi cuello
Y la tarde avanza, ¿la ves?

Mira al pequeño niño luminoso
Que brinca entre nubes

El camino se alza y tú y yo lo observamos
¿Qué más podemos hacer, Leonardo?
Ya lo dijo una vez Jaimito
No somos nada,
Ni siquiera el recuerdo
Pero lo que si podemos ser Leonardo
Es este tiempo, un destino desarrollándose
La vida en un suspiro
Un suspiro en la vida
Eso somos Leonardo
Un instante entre tu amor y el mío

lunes, 17 de octubre de 2011

instinto

Daban las siete menos cuarto de la mañana y el sol no salía todavía, el frio de la noche aun estaba presente en aquel día de primavera. Salí de mi casa con rumbo a la universidad y para no retrasarme decidí caminar que a esperar algún minibús madrugador. El sueño acariciaba mis recuerdos de la noche que tuve, Bryan desfogó en mi toda su ansia de semanas de estar evitándolo –al fin se vengó- me digo a mi misma y continuo mi marcha. A unas dos cuadras de mi casa pienso en que  se debe estar levantando recién ¿será que me busca a su lado? , me paro de golpe debo alejarlo de mi mente porque no es bueno enamorarse del amigo. Observo las casa a mi alrededor grises quizás porque aun no sale el sol y l frio congela mis mejillas pero el camino es largo y debo continuar; camino con la vista al suelo deseando que pronto acabe el día para volver al lado de Bryan y sin darme cuenta llego a la avenida, Villa Fátima siempre me ha encantado pienso que tiene un aire mágico, de aventura; me paro en la parada esperando mi transporte pero sé que en el fondo no quiero esperar, miro al cielo y recuerdo mis anhelos de niña, tomar un bus y viajar hasta donde me alcance la vista- ¿Por qué no hacerlo?- me digo y sin pensarlo dos veces camino en dirección contraria a mi destino. Recorro las calles de villa Fátima buscando la parada a donde llegan os buses que vienen de los yungas, al llegar me subo a un MICRO que parte en hacia la tranca de Kalajahuira  pago mi pasaje y me siento al lado de la puerta, ya no pienso en nada. Al llegar a la tranca me bajo a unos metros del control policial me veo totalmente sola, me alejo del camino ocultándome detrás de unas tiendas me siento en el suelo y me abrazo a mí misma. Pocos minutos después a lo lejos se escucha el sonido de una MOTOCICLETA, instintivamente salgo a la carretera y me quedo observando al desconocido que venía encima de su ruidoso aparato, el tipo resultó ser agradable y me ofreció transporte asentí con la cabeza y  sin decir alguna palabra monte junto con él y me llevo hasta los criaderos de truchas en Pongo, durante el trayecto imagine como sería una vida al lado de aquel desconocido –una aventura inigualable- me digo a mi misma sin que me oiga mi salvador. En pongo recibí al sol, bañó primero las altas montañas de la cordillera resaltando su verde invernal; desde que mi acompañante me dejo no me separe del camino, se que todavía falta mucho por recorrer, abro mi mochila y saco una MANZANA la cual se resbala de mi mano rodando cuesta abajo, al principio la observo rodar y después me acuerdo de que es lo único que tenía para comer, corro tras ella aunque sé que es en vano para ese entonces ya estaría muy dañada, pero  aun así era un buen motivo para avanzar corrí cuesta abajo hasta que llegue a una casita solitaria, sin prestarle atención seguí mi marcha pero esta vez deje de correr y camine, cuando ya me alejaba del lugar una voz detrás de mi me grito- ¡alto!- me paralice en ese instante no supe si darme la vuelta o continuar y de repente una mano se poso en mi hombre, era cálida, era una mujer. Su nombre era María, una campesina de unos 18 años de edad que había quedado viuda después de que una explosión en la mina matara a su esposo que era minero, me explico que no pasaba mucha gente por el lugar, me pregunto qué hacía por esos lugares y a donde me conducía a lo que no respondí, me preguntó mi nombre y no se lo dije ero el momento en que me dijo si me iba a quedar lo negué con la cabeza, horas más tarde me preparó una amarro en donde guardo unos panes, carne, algo de fruta,  me acompaño un buen tramo del camino y l momento de despedirnos me dio un MAPA, me dijo que fue de su esposo y que me guaria ir rutas seguras, me dio un beso en la frente y volvió sobre sus pasos, me quede mirándola alejarse sin dar vuelta atrás después desdoblé el mapa y continúe con mi camino. Horas más tarde llegué a un lugar mas cálido, me saque el saco de cuero lila que me abrigaba horas atrás y continúe, el mapa decía que, el camino era seguro si se andaba de día y durante la noche se debía improvisar rutas ya que era muy peligroso andar de noche por aquellas rutas, una MARIPOSA aparece de la nada y empieza a revolotear a mi alrededor captando mi atención, olvido el camino y continuo no sabiendo si ella me seguía o yo la seguía y sin darme cuenta había abandonado el camino principal adentrándome en la espesa vegetación del lugar, no sabía a dónde iba solo sabía que era una cuesta muy larga ¿qué planes tenía aquella mariposa?, poco a poco fui dejando atrás mis cosas, la mochila, el saco, mi pantalón, me quede en ropa interior y solo poseía el atado que María me había preparado, no importaba ya y seguí con mi ruta la mariposa se había perdido durante el camino,  solo estaba yo y aquella naturaleza cuando de repente llegue a la cima, una extensión basta de montañas bañadas en una vegetación verde se alzaba ante mis ojos- el punto más alto- me dio a mí misma, el sol estaba en lo alto debe de ser medio día me siento entre las hojas caídas de las copas y abro el amarro saco una MARRAQUETA y la como junto con la carne de llama, me doy mi tiempo para contemplar aquel paisaje para ese entonces las primeras clases ya habrían concluido y mis amigas se preguntarían en donde estoy – bien, estoy en lo más alto del mundo- les diría y continuo comiendo.  El ruido de los animales, el viento entre los árboles, alguno que otro rio se escuchaba a lo lejos me producían una paz inmensa, pienso en Bryan, recuerdo sus caricias torpes y sus besos ansiosos que miles de horas atrás había regado sobre mi cuerpo, ahora ¿acaso se imaginará en dónde estoy? Lo extraño, lo quiero, lo amo, saco una MANDARINA del atado y empiezo a pelarla, ya no recuerdo nada de la ciudad, no recuerdo ni siquiera de mi nombre, no se en donde estoy ni a donde voy, acabo de pelarla, me paro, vuelvo a amarrar el atado y continuo mi marcha chupando la mandarina.

jueves, 6 de octubre de 2011

magdalena

magdalena se había levantado de la cama, se acerco a la ventana
le atraia demasiado el paisaje lluvioso de los campos de españa
magdalena observava la lluvia
sin darse cuenta ya se había marchado su compañero desconocido
ya no quedaba las huellas del amor profno que le juró horas antes
solo esta ella y la humedad de su soledad

sus ojos siguen los caminos de niños alados que le provocan ternura
magdalena del llanto, que mataron tus manos?
las horas pasan y magdalena se cogela con la mirada enamorada
esperando un corazon ciego que la rescate del hechizo de la realidad que la envuelve