martes, 24 de enero de 2012

inocente reflexion


Hoy, mi amada Lucy
¿Qué podemos ver por la ventana?
¿Qué podemos encontrar?,
¿Qué dulzura se puede escurrir entre mis dedos de muñeca?

La vida nos sorprende con la gema de su vientre.

Entre saltos y metamorfosis de muñecas

Nos olvidamos de la inocencia y de la atemporalidad

Hoy mi querida Lucy
Liberare al explorador de antaño,
Aquel que sellará la tierra lisa.

Entre llantos y agonías
Las horas pasan bajo mi sexo
Y la luz se torna más erótica.

Los juegos del ayer, Lucy
Se transformaron en pequeñas luces
Que me jalan las faldas

¿Qué flores me otorgan hoy?
¿Qué regalo me dio el anónimo?
¿Qué debo hacer con él?


La sensación es más grande, ¿verdad Lucy?
Y las bondades de las pasiones cobran vida
¿Desde cuándo me volví consiente de la vida?
La melodía se torna más lejana
Y el cielo más oscuro.
Pero la brisa me promete tu sonrisa
Y es la suavidad de la vida
Que me enseña a caminar todavía
Tanta belleza, ¿Dónde estaba Lucy?
¿Dónde la escondías?

Las luciérnagas tímidas alborotan mis cabellos
Y la luz crece en el horizonte.
Dentro de mí, envejecida Lucy,
El puente multicolor toca tierra
Y me abre camino por los cielos

Una calidez fría besa la piel
Y lo que no es se torna en ser
Y aparece él, eterno.

Gime la rosa tornasolada
Y los anhelos se alzan
Es hora de caminar, Lucy

¿A dónde debo ir?
¿Qué estrella se detendrá para nombrarme?


Las hadas me han abandonado
y solo me queda seres extraños
Solo me quedas tú, Lucy ausente

te observo


Mira a lo lejos, que infinito fin
La construcción de un desconocido
El lamento alargado
Programado para seguir

Una invitación de un sueño sin nostalgia
Que, entre acertijos inconcebibles
Se menea provocando la ansiedad
De lo que no se puede contener

Brinca, brinca
De tabla en tabla
Camina sobre al agua si deseas
Nada en el cielo si lo sueñas

Camina de mi mano para no perderte en el trayecto
Ven, sígueme
Que los ratones tejedores y los gatos de cinco patas
Te pueden quitar los ojos

Ven, no te separes de mí
Que a veces el reflejo puede ser dudoso
Y la niebla tan hipócrita

¿Cómo puedes saber?
¿Cómo te atreves a creer que solo basta abrir los ojos?
Nada señor.

Deja que la sabiduría se disipe en la melodía de la infancia
Deja que el sol mienta como pueda
Bien sabes lo que te enseñe
Bien se, que, quizá,
 Jamás te vuelva a ver.

jueves, 5 de enero de 2012

ficciones humedas



Juego romántico
Caricias absurdas
¿Qué me puedes mostrar ahora?
Tentativa de suicidio
Tu perfección es un mito,
Siendo la hipocresía
De lo divino
Niegas tu origen

Besos transparentes
Que se intercalan con tus ausencias

Siempre cambiante
Siempre vacía

Danza diabólica
Sutil y pacifica
¡Hay de quien te descubra!
¡Hay del corazón que te acoja!

Deseo de sueño eterno
Entre las caderas de lo ambiguo
Y te sientes tan nítida
Entre las nebulosas visuales

Damita eternamente en celo
Acaríciame en el paso
Del hoy al ayer

Maria


¡Sigue así no pares, no pares! Murmuraba María mientras se masturbaba recordando la noche anterior, el había sido duro con ella, en sus caricias y en sus besos. El agua se paseaba por su piel de quinceañera mientras no paraba de producirse placer, se acariciaba los senos, el abdomen y las piernas, -vamos dame mas Marco-, decía.
Las luces giraban en torno a ella mientras habría y cerraba los ojos, el alcohol adormecía todas sus inquietudes y la hacía bailar provocativamente. Siempre le había gustado la atención de los hombres los imaginaba acariciándola, lamiéndole los senos o jugando con su sexo; se aprovechaba de extraños perdidos y mareados en las discotecas para lograr su objetivo pero nadie sucumbía y nada se le cumplía asta que llego Marco.
Solo era Marco, porque él no dijo más y  a ella no le importo mas de él; sentado en el fondo del salón ella lo miraba de forma provocativa mientras que él abría y cerraba las piernas se lamia los labios y bebía la cerveza, María jamás había sentido tal estremecimiento como aquel sudaba de ansiedad lagrimeaba de deseo con las piernas temblorosas se le acerco  y le dijo: -¿quieres bailar?- no faltó que responda simplemente la tomo de la mano y la llevo a un rincón del local y empezaron a bailar. María empezaba a lucir sus cualidades naturales mientras dejaba que su acompañante se le acercara mas y mas hacia su entrepierna, aquel roce humedecía más el ambiente y su ropa interior, él la alzó en la oscuridad de lo desconocido y empezó a penetrarla, la música ahogaba sus gritos de placer y la poca luz ocultaba el resplandor de su piel; el no paro ni cuando acabo la canción que competía con su ritmo y  la lamió y la besó con una fuerza brutal que le dejó hinchados los labios.  La noche avanzada giraba en torno a sus caricias y sus besos provocando la circularidad de aquel romance hasta que una luz fugaz reveló la mirada de Marco, una mirada tierna y luminosa como si por un instante aquel muchacho habría encontrado  el significado de aquella figura angelical que horas atrás lo habría estado llamando desde su interior, María también lo vio y sonrió; las luces se entremezclaban con el sabor de la cerveza, el sudor de ambos y un futuro prometedor pero ella se marcho en silencio, deambulo por las calles vacías de Coroico con los ojos inundados de lagrimas y el corazón destrozado: -¿hasta cuando no podre olvidarte?, ay Leonardo mi amado Leonardo como te extraño- se decía  con la entrepierna húmeda y la ilusión perdida, la niña mujer se fue en dirección al rio donde quiso  encontrar su solitaria mañana.