Hace un tiempo atrás, mi querida Mariel
La vida en este lugar se ha cobrado cada
instante en que empecé a verte
Pero, ¿Cómo empezó todo esto?
En donde estaba yo, mi querida Mariel?
Y, ¿en dónde estabas tú?
Las primeras horas han transcurrido
Y aun te sientes húmeda
La lucha fue tan agotadora pero nada compensa
tu triunfo,
Ni el alboroto de afuera, ni los ojos de tu
diosa
Y te miro indefensa,
Lloro tus lagrimas, mi querida Mariel ¿qué te
espera más adelante?
Un
instante de más, un paso atrás
Ha
pasado una eternidad y hoy, Isabel
La
vida aun no te toma encuentra,
Y te
sientes el viento,
Y te
sientes el agua
¿Qué más se puede esperar?
La capa de tu madriguera aun se siente lisa
Y solo la tormenta existe en tus juegos de
niña
Ve, Isabel habla con los animales
Que sean ellos los que te cuenten de
Fantasía,
Aquella historia que gobierna tus pies
Baila con el zodiaco
Adivina el secreto
Y no te alejes del cielo, mi querida Isabel
Un instante más, un sueño eterno
La tarde ha avanzado, Lía
Y el puente multicolor se ha posado en la
realidad
Pero, ¿en qué existencia te has concretado?
Y recitas los votos prenupciales,
Soñando con cristales.
Tararará,
tata, tata… tararará, tata, tata
Baila entre delirios de tus quince años
Mientras que muñecas de porcelana se
desvanecen
Y la humedad se enciende.
¿Sientes
el llanto en tu alma, Lía?
Esa
fuerza que dibujas en el cielo raso en donde te deje,
El
abandono se acerca y la piel se extingue
Dime,
mi querida Lia ¿Cómo salvarás el origen de Mariel?
Continua bailando, Lia
Gira en el salón venenoso de las pasiones
Pero prométeme solo una cosa
No abras los ojos al amanecer,
Que la luna te robara la vida
Un instante añejado, una vuelta al vientre
materno
Hoy as despertado nuevamente, Mariel
De tanto caminar ¿Dónde abandonaste el
corazón?
Quiero ser tu piel en el invierno
Para que el frio en ti no pueda entrar,
La piel de tu inocencia se carcomió con el
tiempo
Y los caballeros te han abandonado
Quiero ser la luz en
tu camino
Sol en la noche
Agua dulce en el mar
Miras el cielo pero no hay nada
Ya no hay nada para ti Mariel
Ni para mí, no queda nada
Toma mi mano y camina a mi lado
Observa todo a tu alrededor
Pues donde te llevo no hay color
Observa, siente, huele, saborea
Que hoy, dios es generoso contigo y con migo
Y el sol se posa en el pecho
Vamos, Mariel ten mi mano
Que solo nos falta un paso
Para caer en la realidad de tu vida.
Un
instante más, el renacimiento
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